Hay tantas cartas que te escribo día a día en mi mente, conversaciones que en un futuro espero tener contigo, conversaciones que me hubieran gustado haber tenido, cosas que me hubieran gustado hacer contigo y tantas cosas que mil veces al día pasan por mi mente. Recuerdos y frases que no se cómo borrar, hacer que desaparezcan de una vez por todas y que después de tanto tiempo aún siguen jodiendo ahí dentro. Hay mil y un caminos que decido cada día que debo coger, que intento descifrar cuál de ellos es el mejor para mí e intentar que finalmente me devuelva a ti. Cada pensamiento lo adorno y lo decoro para hacer de tu recuerdo una entrada a mi blog y desahogarme, pero... a la hora de escribirlo digo "Pero, ¿qué coño estoy haciendo?, no puedo seguir atada escribiendo solamente por y para ti, no puedo seguir intentando sacar toda esa infinidad de sentimientos que tengo guardados en mi interior y que la verdad no se ni si quiera si los quiero sacar, porque a estas alturas no se nada, no se que debo hacer, que debí haber hecho, que no tuve que hacer, que si me tengo que arrepentir por si hice o no hice algo, que si no tengo que hacer nada..." Y yo se que la única explicación a estos síntomas se llama DESAMOR, la palabra que millones de personas temen, por no decir todas. El desamor es ese compañero que perdura si estás enamorado de la persona equivocada aunque sinceramente, creo que si estás enamorada de alguien, no es una equivocación, porque quiero pensar a estas alturas que mis sentimientos no se equivocan, que solamente se complican porque saben que yo soy fuerte, que puedo dar más de mi y que soy capaz de superarme en todos los sentidos. Los sentimientos se complican para hacerte ver que esta es tu vida y que tú la tienes que deformar para, finalmente hacer como la plastilina, que la deformas hasta conseguir lo que quieres. Por eso el desamor es la prueba: si realmente es amor lo que sientes, lo deformarás hasta tal punto que podrás llegar a que ese amor "equivocado" pase a ser el amor de tu vida.